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09 NOVIEMBRE 2017
 

La pila hispanomusulmana de la Catedral de Santander, pieza del mes

Según la tradición, fue traída desde Sevilla por los marinos cántabros que tomaron parte en la ocupación de la capital hispalense en 1248

En la catedral de Santander se conserva una pieza excepcional dentro del panorama artístico cántabro, dado que pertenece al arte hispanomulmán. Su presencia en la región debe justificarse por el hecho de que, según la tradición, fue traída desde Sevilla por los marinos cántabros que tomaron parte en la ocupación de la capital hispalense en 1248 bajo el mando del almirante de Castilla Ramón Bonifaz.

La pila, de mármol blanco, tiene forma rectangular, con caracteres labrados en escritura cúfica en cada uno de sus frentes. Esta grafía ha sido relacionada con la época califal, aunque algunos historiadores creen que podría encuadrarse en una cronología más tardía, probablemente en la etapa almohade. En época del obispo Sánchez de Castro fue traslada a la sacristía, añadiéndosele una columna de mármol blanco con capitel nazarí que hace las veces de pie.

A. Bermejo da noticia de que las primeras referencias documentales sobre esta pila fueron recogidas por don Fernando Guerra de la Vega, señor de Rioseco, procurador de la villa de Santander, gobernador de sus armas y alcalde del castillo de Santa Cruz, en una obra inédita en la que aseguraba que los caracteres de la pila eran hebreos. Un contemporáneo suyo, el carmelita Fr. Félix Girón, aseguró que eran siriacos, lo que constituía una prueba irrefutable de que los cántabros adoraban al verdadero Dios.

Existen numerosas transcripciones de la inscripción que recorre la pila. Una de ellas es la del profesor de lengua árabe y bibliotecario de Carlos III, don Miguel Casiri: "Un vaso en que hay agua. Siendo un aljibe en la pureza, hecho de plata blanco, (si este vaso por la semejanza será de mármol blanco). La agua era buena y clara cuando se toma con sosiego... Era agua helada. La fuente era de mármol hecha para el uso público".

Scidiach, maestro de hebreo y árabe y bibliotecario de Carlos IV leyó lo siguiente: "Por Dios y nuestro sumo Presidente, desde que se unieron las aguas, nos fue prescripto el lavarnos en los baños, que limpian la fragilidad de toda acción vergonzosa, y de toda (mancha) que se contrae del más leve acto de desonistidad por delectación".

El P. Juan Artigas, profesor de árabe en el colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, la transcribió así: "Esta es una nube bien cargada de agua, y que al mismo tiempo la despide presentándose a mi vista; ella forma una multitud de canales bien ordenados, que sirven de resbaladero. Cuando las sombras de la noche inducen el temor al ejército, tiembla la tierra bajo mis pies, y el temblor quiere al parecer comunicarse a la misma persona; pero está muy firme la columna o dique de las aguas".

El arabista Pascual Gayangos ofreció otra interpretación: "Yo soy un saltador (de agua), mecido por los vientos: mi cuerpo, transparente como el cristal, está formado de blanca plata. Las ondas puras y frígidas (de mi manantial) al encontrarse en el fondo, temerosas de su propia sutileza y delgadez, pasan luego a formar un cuerpo sólido y congelado".

Esta transcripción de Gayangos fue la que se incluyó en el informe remitido en 1836 por Antonio Zabaleta a la Comisión Central de Monumentos, en la que también se adjuntó un dibujo de la situación de la pila, realizado por Juan Ancell.

Tiempo después don Rodrigo Amador de los Ríos hizo una nueva lectura de la inscripción: "¡Oh vosotros los que estáis sedientos de pureza! ¡Obra es mi cuerpo de plata cándida y turgente! ¡Ved cómo cae convertida en espuma, pronta a liquidarse en el fondo, temerosa de su sutileza y delgadez, pasando luego a formar un cuerpo admirable de agua congelada!"

Sin embargo, actualmente se considera más correcta la transcripción ofrecida en 1947 por E. García Gómez, quien afirmó que ninguna de las interpretaciones que se habían dado hasta ese momento había tenido en cuenta que la inscripción está en verso. De ello se desprenden los errores cometidos en anteriores lecturas y que la suya fuera más certera: "Soy en mi pureza más esplendorosa que el cristal de roca; mi cuerpo está hecho de blanca plata. Cuando viene a juntarse conmigo el agua límpida, parece perlas que se derraman en un hueco cóncavo. El (agua) es en realidad, (de rango) inferior a mí, aunque yo soy (también) un cuerpo hecho de agua sólida".

Inicialmente la pila estuvo embutida en uno de los pilares cercanos a la capilla situada cerca de la puerta norte, usándose para el agua bendita. No obstante, su función original fue de carácter civil, tal y como ya recalcaba A. Bermejo en 1920, cuando señaló que probablemente provenía de algún jardín sevillano. En su opinión no tenían cabida las afirmaciones de algunos investigadores, como Amador de los Ríos, que la consideraban cordobesa, traída por algún caballero que ayudó al rey en las conquistas andaluzas, ya que no había constancia documental de la presencia de los cántabros en Córdoba. Por el contrario, sí se les documenta en la toma de Sevilla, lo que avalaría la procedencia hispalense de la pila. E. García Gómez corroboró, años más tarde, la teoría de A. Bermejo que es la que actualmente es aceptada por el grueso de los historiadores. La llegada a Santander de la pila se explicaría por el hecho de ser un trofeo de algún caballero cántabro en recuerdo de los triunfos en la ocupación de la ciudad andaluza. Antonio Zabaleta se inclinó a suponer que pudo pertenecer a la vivienda de algún musulmán acomodado, mientras que Sixto Córdova afirmó que pudo tratarse de alguna fuente particular o monumento público.

La pieza del mes

'La pieza del mes' es un proyecto de divulgación del Patrimonio Cultural de Cantabria promovido por el Aula de Patrimonio Cultural de la Universidad de Cantabria que nació en 2009.

Se plantea como objetivo, una vez al mes, acercar a la sociedad de una manera divulgativa y comprensible un objeto mueble o un elemento singular del legado artístico con que cuenta esta región. De este modo, se trata de poner en valor una obra de arte gracias a la repercusión de esta iniciativa en los medios de comunicación y a su divulgación a través de Internet.

Este proyecto ha dado lugar a la edición de monografías recopilatorias de las piezas del mes de cada año.

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