El Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC) celebró el pasado 6 de marzo un acto en recuerdo del profesor Ángel Armendariz (1954-2025), investigador especializado en prehistoria y docente de la Universidad de Cantabria entre 1993 y 2020. El encuentro, que tuvo lugar en el Paraninfo universitario, reunió a colegas, investigadores y estudiantes que compartieron proyectos académicos y excavaciones con el arqueólogo, cuya trayectoria estuvo vinculada al desarrollo de la investigación prehistórica en el norte de la península.
La rectora de la Universidad de Cantabria, Conchi López, presidió el homenaje y subrayó que la universidad “construye su futuro sobre el trabajo de quienes la han precedido", al recordar la contribución científica y docente del investigador. En su intervención destacó que los estudios de Armendariz sobre contextos funerarios, megalitismo y procesos asociados al Neolítico forman parte hoy del conocimiento consolidado sobre la prehistoria del Cantábrico.
Trayectoria investigadora
El acto comenzó con una intervención de Pablo Arias, nombrado precisamente el mismo viernes nuevo director del IIIPC, quien repasó la trayectoria académica del investigador. Armendariz cursó estudios en las universidades de Deusto y Autónoma de Madrid y se doctoró en 1992 en la Universidad del País Vasco con una tesis dedicada a las cuevas sepulcrales de la prehistoria reciente, ámbito en el que se convirtió en uno de los principales especialistas.
Antes de incorporarse a la Universidad de Cantabria trabajó en la Sociedad de Ciencias Aranzadi, en San Sebastián. Desde su llegada a la UC desarrolló investigaciones centradas en la denominada “arqueología de la muerte", basada en el análisis de contextos funerarios del pasado, una línea de estudio en la que fue pionero en España.
Su trabajo abarcó también otros periodos y problemáticas, desde el Paleolítico hasta intervenciones relacionadas con la localización y exhumación de fosas de la Guerra Civil española, investigaciones que muestran el papel de la arqueología en la comprensión del pasado reciente y en los procesos de memoria histórica.
Juan José Ibáñez Estévez, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los principales especialistas en el Neolítico de Oriente Próximo, revisó también la colaboración que mantuvo con el homenajeado en un proyecto en la región de Homs, en el sur de Siria, en el que se responsabilizó de la catalogación y estudio de los monumentos megalíticos, en una zona en la que se cuentan por millares y afrontan serios problemas de conservación.
Excavaciones y proyectos internacionales
Arias recordó asimismo su participación en numerosas excavaciones arqueológicas, tanto en cavidades como en monumentos megalíticos. Entre ellas figuran yacimientos como Iruaxpe, Anton Koba, Urtao, Nardakoste o Arantzazu, así como los dólmenes de Trikuaizti, Larrarte o Cotero de la Mina.
Armendariz participó además en proyectos internacionales impulsados por el IIIPC en diferentes regiones del mundo, con campañas arqueológicas en Siria, Portugal, Francia o la Patagonia argentina.
Durante el acto también intervinieron el profesor de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco Francisco Etxeberria Gabilondo y el investigador del IIIPC Luis Teira. Ambos recordaron los años de colaboración con Armendariz, desde su etapa en Aranzadi hasta diferentes proyectos de investigación y excavaciones compartidas.
Teira destacó especialmente los trabajos desarrollados en Cantabria, como la revisión del Registro Arqueológico Regional en relación con el megalitismo y la expresión gráfica postpaleolítica, una base de datos que sigue siendo utilizada por distintos equipos de investigación.
Formación y comunidad académica
Durante el homenaje se repasó también su actividad docente y su papel en la formación de estudiantes de arqueología. Varias excavaciones dirigidas por Armendariz sirvieron como escuelas de campo para alumnado que posteriormente se incorporó a grupos de investigación y museos.
En su intervención, la rectora señaló que esa dimensión humana, el trabajo compartido en campañas de campo, la colaboración entre equipos y la transmisión del conocimiento, forma parte del legado que dejan los investigadores en una institución académica.
Foto: De izquierda a derecha, Francisco Etxeberria, Pablo Arias, Conchi López, Luis Teria y Juan José Ibáñez.