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12 MARZO 2026
Docencia

La Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria coordina cerca de mil prácticas de Magisterio cada curso en centros escolares de la región

Más de 2.200 docentes acreditados participan en la tutorización de 965 estudiantes de Magisterio de Infantil y Primaria durante el curso 2025-2026

 

Durante los meses de febrero y marzo, cerca de un millar de estudiantes de los grados en Maestro en Educación Infantil, en Educación Primaria y del doble grado de ambas titulaciones de la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria (UC) desarrollan sus periodos de prácticas. El alumnado de Prácticum I y II realiza en estos meses la fase final de sus correspondientes prácticas, mientras que los estudiantes de Prácticum III inician sus últimas experiencias formativas en centros, que se prolongarán durante todo el segundo cuatrimestre.

De ese total, 388 estudiantes corresponden al grado en Educación Infantil y 577 al de Educación Primaria. La mayoría de estos estudiantes se matriculan en alguna de las menciones ofertadas desde la Facultad, por lo que, durante el Prácticum III, no realizan únicamente prácticas en aulas generalistas, sino también con tutores especialistas en Audición y Lenguaje, Educación Física, Lengua Extranjera o Pedagogía Terapéutica. 

Las prácticas forman parte obligatoria del plan de estudios y se desarrollan de forma progresiva a lo largo de la carrera, con tres asignaturas de Prácticum en los grados de cuatro años, y cuatro en el doble grado. Los Prácticum I y II suponen alrededor de 200 horas presenciales en el centro educativo, mientras que el Prácticum III alcanza las 400 horas, que se desarrollan entre febrero y mayo. A estas horas presenciales, se le añaden otras horas de trabajo autónomo para la elaboración del Portafolio de Prácticas, documento en el que el alumnado debe recoger, una reflexión y valoración de las mimas.

Según explica la vicedecana de Prácticas de la Facultad de Educación, Verónica M. Guillén, este diseño permite que el alumnado pase “de una primera fase de observación a una intervención cada vez más activa en el aula, siempre bajo la supervisión del tutor del centro y el seguimiento del tutor de la Universidad, quien se encarga de coordinarse con los centros e implementar reuniones y seminarios que ayuden al alumnado a reflexionar sobre la práctica educativa."  

Una red de centros educativos en toda Cantabria

El alumnado se distribuye en cerca de 200 centros educativos tanto públicos como concertados de la comunidad autónoma, con el acompañamiento de más de 2.200 docentes acreditados como tutores por la Consejería de Educación y Formación Profesional, cuya implicación en la gestión de esta dinámica es indispensable. Además de colegios, la oferta de prácticas incluye un centro de atención temprana y la escuela infantil de la UC; así como la posibilidad de participar en otros programas de prácticas nacionales e internacionales.

La asignación de plazas se gestiona a través de una plataforma web desarrollada por personal propio de la Universidad de Cantabria, que permite coordinar al alumnado, los centros y el profesorado tutor de la universidad.

A través de este sistema, los estudiantes pueden seleccionar los centros en los que desean realizar las prácticas, mientras que la plataforma gestiona la asignación teniendo en cuenta la disponibilidad de plazas y las preferencias del alumnado.

La coordinación anual de cerca de un millar de estudiantes convierte al prácticum en uno de los principales puntos de contacto entre la formación universitaria y el sistema educativo de Cantabria. 

   

Ver la profesión desde dentro

Susana Juárez, Carla Movellán, Paula López, Alicia Puertas y Estela Cuevas son cinco estudiantes de Magisterio que acaban de realizar su prácticum en el CEIP Cisneros de Santander. Junto a ellas, Laura Lamadrid, coordinadora de prácticas y subdirectora del centro, y las docentes Sara Estellés, Laura Cristina González y Silvia Toral, tutoras durante su estancia en el colegio, comparten algunas impresiones sobre esta experiencia.

Uno de los momentos que más recuerdan es el primer contacto real con el aula. Alicia Puertas, estudiante de Educación Primaria, resume ese contraste entre teoría y práctica: “Hasta que no estás ahí, no sabes cómo gestionar un aula con veinte niños".

Con el paso de las semanas, el alumnado en prácticas empieza a implicarse cada vez más en el trabajo del aula. Para Susana Juárez, estudiante del doble grado de Infantil y Primaria, es el momento en el que se confirma la vocación: “La universidad te da la base, pero es en el centro donde entiendes realmente cómo funciona la profesión". 

La experiencia permite también descubrir todo el trabajo que hay detrás de cada jornada escolar, tal y como destaca Carla Movellán, el profesorado no solo da clase, sino que “mantiene reuniones de coordinación, contacto con las familias o preparación de actividades que no siempre se ven desde fuera".

En algunos casos, las prácticas influyen incluso en la orientación profesional. Tras pasar por distintas etapas educativas, Movellán reconoce que la experiencia le ha hecho replantearse trabajar también en Educación Infantil.

El paso por los centros permite además conocer la diversidad de situaciones presentes en las aulas. “Ves realidades muy distintas entre el alumnado y las familias, y eso te hace entender mejor la dimensión social del trabajo docente", explica Estela Cuevas.

Durante el prácticum final, algunos estudiantes comienzan a participar en el diseño de actividades. Paula López, estudiante de Educación Primaria, colaboró con su tutora en una propuesta de aprendizaje por estaciones para trabajar matemáticas: “Intentamos aportar algo diferente dentro de lo que ya estaba programado".  

Enriquecimiento mutuo

Para el profesorado de los centros, la presencia de estudiantes también supone una oportunidad de reflexión. Silvia Toral considera que su implicación es fundamental para que la experiencia sea formativa: “Si las prácticas consisten solo en observar desde una silla, no se consigue el objetivo".

Sara Estellés añade que los primeros días suelen centrarse en ayudar al alumnado en prácticas a comprender la dinámica del aula: “Es mucha información de golpe, pero poco a poco van entendiendo cómo funciona todo".

Las docentes tutoras coinciden en que acompañar a futuros maestros invita también a revisar la propia práctica docente. Laura Cristina González señala que explicar el trabajo del aula “te obliga a replantearte lo que haces y por qué lo haces así".

“En el aula hay un montón de circunstancias que hacen especiales a cada niño, a cada niña, y los estudiantes de Magisterio se encuentran esta realidad del aula que, sobre el papel, es muy distinta", señala Laura Lamadrid, quien recuerda que el prácticum es una experiencia “que hay que aprovechar desde el primer día".

“Los grados de Magisterio destacan por su marcada orientación profesional y su fuerte apuesta por la formación práctica, entendiendo la vinculación entre los contenidos de las distintas materias y las experiencias directas en el aula como la clave fundamental para ofrecer la mejor preparación a nuestros futuros docente", explica la vicedecana, Verónica M. Guillén.  

 

Foto: Participantes en el reportaje sobre el Prácticum.
 



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