La Facultad de Derecho aborda los riesgos jurídicos de la IA: opacidad, sesgos y vulneración de derechos
Seis profesores del centro analizan casos recientes relacionados con el uso de algoritmos, el acceso al código fuente, la asistencia a jueces o los deepfakes
Analizar la inteligencia artificial como un elemento ya presente en distintos ámbitos del sistema jurídico, con implicaciones prácticas que están siendo objeto de análisis doctrinal, desarrollo normativo y revisión judicial ha sido el objetivo del encuentro “Retos jurídicos en la era de la inteligencia artificial" que tuvo lugar el miércoles en la Facultad de Derecho de la Universidad de Cantabria (UC), con la participación de seis profesores del centro y cerca de 100 asistentes, en formato presencial y online.
Organizado junto al Club Iberoamericano de Investigación Jurídica (IberoJuris), el programa incluyó la participación de José Ignacio Solar, Cristina San Miguel, David A. Cuesta, Federica Costagliola, Nicolás Bárcena y Jesús Daniel Ayllón, quienes abordaron el uso de sistemas de inteligencia artificial en distintos contextos, con especial atención a su impacto en la toma de decisiones públicas, la actividad judicial, el ejercicio de la abogacía y la protección de derechos fundamentales.
Foto: Un momento del encuentro en la sala de grados de la Facultad de Derecho.
Las ponencias analizaron situaciones en las que la inteligencia artificial ya interviene en procesos jurídicos y administrativos, con implicaciones en transparencia, responsabilidad y derechos.
Control de algoritmos y motivación de decisiones públicas
Una de las cuestiones tratadas fue el uso de sistemas automatizados en la Administración Pública y su encaje en el marco jurídico vigente. En particular, Federica Costagliola planteó el acceso al código fuente como elemento necesario para garantizar la motivación de los actos administrativos y el derecho de defensa.
Costagliola comentó la resolución reciente del Tribunal Supremo (Sentencia 1119/2025), en la que se aborda el uso de un sistema automatizado en la gestión del bono social eléctrico. El fallo reconoce la necesidad de acceder al funcionamiento del algoritmo cuando este condiciona decisiones administrativas.
En este sentido, subrayó que “el código fuente constituye la motivación del acto administrativo y es lo que permite al administrado defenderse", advirtiendo de que la opacidad puede impedir comprender por qué el sistema arroja determinados resultados. Además, señaló que “los jueces se convierten en el último baluarte ante los riesgos de las actuaciones administrativas automatizadas llevadas a cabo a través de un algoritmo", en un contexto donde todavía no existen autoridades independientes de supervisión.
Administración y contratación de sistemas de inteligencia artificial
David A. Cuesta centró su intervención en la incorporación de sistemas de inteligencia artificial por parte de las administraciones, especialmente cuando se adquieren a proveedores privados.
Cuesta apuntó que “la Administración está incorporando progresivamente estos sistemas, pero no tiene garantías de contar con información suficiente para saber cómo funcionan realmente", lo que dificulta detectar posibles sesgos o impactos en la toma de decisiones. Asimismo, advirtió de que la regulación actual “no está actualizada al grado de sofisticación de esta tecnología", lo que genera incertidumbre sobre la protección de los intereses generales.
Uso de inteligencia artificial en el ámbito judicial
Cristina San Miguel habló, por su parte, sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial en el trabajo judicial, en línea con las directrices del Consejo General del Poder Judicial.
Explicó que estas herramientas pueden emplearse, por ejemplo, en la generación de borradores de resoluciones, pero siempre bajo ciertos límites: “La inteligencia artificial puede utilizarse como instrumento de apoyo, pero en ningún caso puede sustituir la función del juez", recayendo siempre la responsabilidad final en la persona titular del órgano judicial.
Transformaciones en la práctica jurídica
En el ámbito profesional, el catedrático José Ignacio Solar analizó el impacto de la inteligencia artificial generativa en los despachos de abogacía.
Según indicó, “muchos despachos están desarrollando sus propios modelos para automatizar tareas jurídicas", lo que está transformando tanto la organización del trabajo como los perfiles profesionales. En este contexto, destacó la creciente necesidad de formación específica: “la inteligencia artificial se ha convertido en un elemento clave para la competitividad y exige un uso eficiente y ético por parte de los profesionales".
Protección del consumidor
Nicolás Bárcena abordó, por su parte, el uso de sistemas capaces de influir en decisiones de consumo mediante la personalización de ofertas o precios.
En este ámbito, Bárcena señaló que el desarrollo normativo aún es incipiente y que “las regulaciones se están construyendo sobre la marcha para dar respuesta a problemas concretos", en un contexto donde la inteligencia artificial puede intensificar la asimetría informativa. En particular, advirtió que estas tecnologías permiten “un conocimiento mucho más profundo de las vulnerabilidades del consumidor", lo que plantea nuevos retos para su protección.
Deepfakes y protección de derechos
Jesús Daniel Ayllón trató la generación de contenidos mediante inteligencia artificial, como los deepfakes, y su incidencia en derechos como el honor, la intimidad y la propia imagen.
Ayllón planteó escenarios cada vez más frecuentes, como la aparición de vídeos falsos en redes sociales, y explicó que “se trata de intromisiones que pueden afectar gravemente a derechos fundamentales". En este contexto, destacó que ya existen instrumentos jurídicos tanto en el ámbito europeo como nacional, incluyendo el Reglamento de Inteligencia Artificial, así como nuevas propuestas legislativas orientadas a tipificar estas conductas.
Foto: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: David A. Cuesta, Cristina San Miguel, José I. Solar, Federica Costagliola, Jesús Daniel Ayllón y Nicolás Bárcena.