Una técnica de microextracción desarrollada en el IIIPC contribuye a reconstruir el marisqueo neandertal de hace 115.000 años
Igor Gutiérrez, del grupo BioPrehistory, participa en un estudio internacional que identifica patrones de recolección de moluscos similares a los de los humanos modernos
Reconstruir en qué momentos del año los neandertales recolectaban moluscos en la cueva de Los Aviones (Cartagena, Región de Murcia) hace aproximadamente 115.000 años ha sido el objetivo de un estudio internacional publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en el que participa el grupo de investigación BioPrehistory del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC), a través de su responsable, Igor Gutiérrez Zugasti, especializado en el estudio del aprovechamiento de recursos marinos por las poblaciones prehistóricas.
El estudio concluye que las poblaciones neandertales explotaban los recursos marinos durante todo el año, aunque con una preferencia clara por los meses más fríos. Según explica Gutiérrez Zugasti, este comportamiento “muestra estrategias muy similares a las identificadas en humanos modernos", lo que refuerza la idea de que los neandertales desarrollaban formas complejas y organizadas de adaptación al entorno costero.
Este hallazgo cuestiona la idea tradicional de que el consumo regular de marisco y la planificación estacional eran rasgos exclusivos de Homo sapiens. “Por el momento, vemos que no hay muchas diferencias entre neandertales y humanos modernos en la manera de aprovechar el litoral", señala el investigador del IIIPC.
La investigación se ha basado en el estudio isotópico de conchas de caracolillos y lapas recuperadas en el yacimiento murciano. El equipo de la Universidad de Cantabria ha participado con la preparación de las muestras, mediante cortes y microextracciones secuenciales de carbonato cálcico obtenidas de los incrementos de crecimiento de las conchas. Posteriormente, estas muestras fueron analizadas en la Universidad de Burgos, en la Universidad de Bradford y otra en el Instituto Max Planck (Leipzig, Alemania), mediante espectrometría de masas para reconstruir las variaciones de temperatura registradas durante la vida del molusco y determinar la estación del año en la que fue recolectado.
Un trabajo microscópico y artesanal
“Llevamos años desarrollando este tipo de metodologías en la Universidad de Cantabria", explica Gutiérrez Zugasti. El trabajo comienza cortando cada concha en secciones para extraer pequeñas muestras de carbonato cálcico que conservan información ambiental acumulada durante la vida del animal.
"Al final obtenemos un registro de las temperaturas del mar que ha experimentado la concha a lo largo de toda su vida", resume el investigador. La secuencia permite identificar el momento exacto en el que el molusco dejó de crecer y, por tanto, cuándo fue recogido por los grupos humanos.
Se trata de un procedimiento especialmente minucioso y laborioso. Por cada concha se pueden obtener alrededor de 50-100 micro muestras, extraídas siguiendo los incrementos de crecimiento del animal. “Donde vemos que se trunca el crecimiento sabemos que ese es el momento de muerte del animal y, por tanto, de recogida de la concha", añade.
La señal isotópica del oxígeno presente en el carbonato de las conchas es la clave para reconstruir estas pautas de comportamiento. La incorporación de isótopos más pesados o ligeros depende fundamentalmente de la temperatura del mar, por lo que los resultados actúan como un auténtico “termómetro prehistórico".
Los datos obtenidos indican que los neandertales conocían bien los ciclos ecológicos del litoral y seleccionaban determinados momentos del año para explotar estos recursos. La preferencia por otoño e invierno coincide con periodos en los que algunas especies presentan mejores condiciones alimentarias y mayor rendimiento cárnico.
Colaboración internacional
El trabajo surgió a partir de una colaboración impulsada por investigadores de la Universidad de Murcia, que llevan años investigando el yacimiento arqueológico de Los Aviones, que contactaron con el equipo de la UC por su experiencia en este tipo de metodologías vinculadas al estudio de recursos marinos prehistóricos.
La investigación está liderada por Asier García-Escárzaga, actualmente en la Universidad de Burgos, y cuenta además con la participación de especialistas de la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universidad de Lisboa, la Metropolitan University of Manchester y el Instituto Max Planck, entre otras instituciones.
“El siguiente paso es ampliar la muestra y comparar yacimientos neandertales y de humanos modernos para entender mejor cómo aprovechaba cada especie el litoral", explica Gutiérrez Zugasti.
El grupo BioPrehistory de la Universidad de Cantabria trabaja actualmente en nuevos proyectos centrados en reconstrucción paleoclimática y en el estudio del aprovechamiento de recursos marinos durante la Prehistoria, tanto desde el punto de vista alimenticio como ornamental y tecnológico.