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Abstract: Vivimos un momento demográfico sin precedentes. España avanza hacia una sociedad envejecida a gran velocidad, con un número creciente de personas mayores que requieren cuidados específicos, complejos y sostenidos en el tiempo. Esta realidad debería situar a la enfermera geriátrica en el centro del sistema, como profesional esencial para abordar los retos del cuidado, la prevención de la dependencia y la promoción de una vejez digna. Sin embargo, lo que encontramos es una sucesión de decisiones políticas y normativas que la invisibilizan cuando más se la necesita. Se trata de una tormenta silenciosa que avanza en varios frentes erosionando el lugar de la enfermera especialista en geriatría: desde marcos regulatorios que permiten su desaparición en centros residenciales, hasta reformas en las especialidades que diluyen su identidad profesional, pasando por la persistente falta de reconocimiento y elección de esta especialidad en el acceso EIR (enfermero interno residente). Todo ello en un país donde ya uno de cada cinco habitantes tiene más de 65 años y donde las previsiones auguran que este porcentaje seguirá creciendo durante las próximas décadas.
Autoría: Carmen María Sarabia Cobo
Fuente: Gerokomos, 2025, 36(3), 159-160
Editorial: Spanish Publishers Associate
Año de publicación: 2025
Nº de páginas: 2
Tipo de publicación: Artículo de Revista
ISSN: 1134-928X,1578-164X
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Citas
CARMEN MARIA SARABIA COBO
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